miércoles, 13 de julio de 2016

Día Del Año Medio


“Y en la Ciudad de los Reyes, en el día del solsticio de verano, Aragorn, Rey Elessar, desposó a Arwen Undómiel, y así culminó la historia de una larga espera y muchos trabajos.”

La fiesta del día de año medio es la celebración más romántica de Tolkien: conmemora la boda de Aragorn y Arwen, tras la caída de Sauron, y la destrucción del Anillo. Y reinicia la nueva tradición de Gondor, convirtiéndose en la principal festividad y, a la vez, en el inicio de la Cuarta Edad. Es una celebración para todos los tolkiendilis, que nos recuerda que las promesas de felicidad son cumplidas y que es el día en que las profecías se vuelven reales: ¡El descoronado es de nuevo rey!

Por el pasado día de Año Medio, el primero que celebró el Smial Isilmar-Alatya, queremos extender a todos nuestros hermanos, en todos los smiales de Chile, nuestra felicitación, un brindis de alegría y el orgullo de compartir las palabras de Tolkien con ustedes.

Nuestro Smial está compuesto por guerreras, eruditas y artesanas, pero por sobre todo por protectoras (Alatya). Por eso queremos invitar muy especialmente a nuestras hermanas, de todos los smiales, a reflexionar en este día sobre cómo cada una de ustedes, poetas, creadoras, arqueras, madres o hijas, lectoras o maestras, elfas, numenoréanas, piratas, dúnedans, enanas, entandas, orcas o harads, han desafiado, como Arwen, las convenciones. Arwen, Estrella de la Tarde de su pueblo, renunció al Crepúsculo por amor, para vivir una vida humana junto a Aragorn y, a través de ella, pasar a los Segundos Nacidos el conocimiento, la memoria y el poder de los elfos, en una edad que habían abandonado.

Ella fue magia que se quedó: Por la pérdida que sufrió, una raza, un reino y una edad se enriquecieron. Las invito a reflexionar en cuántas ocasiones sus elecciones, sus renunciamientos o incluso alguna pérdida, puede redundar en el enriquecimiento de quienes tienen la suerte de rodearlas; A confiar en que están en el lugar en donde deben estar, para llevar esa magia, esa chispa, ese don que las mujeres que portan fantasía en sus corazones llevan consigo.

Hoy, como sacerdotisa de Isilmar, las nombro a todas Melyannas, amados dones.

Y no teman nunca desafiar las convenciones…



    
Por la pluma de Arien Belwyn


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